viernes, 30 de marzo de 2012

La escritura y el deseo.


Se preguntaba si acaso había llegado al límite del deseo.
Un minuto después de haberlo tenido entre sus brazos, comenzó a grabar en su caprichoso laberinto , cada gesto táctil al corazón, cada caricia infinita, la luz de sus ojos negros, el rubor de su rostro, el calor de su cuerpo.
La vida pasaba a través de la luz que se escapaba por los bordes de la persiana, un rectilíneo lienzo de cristales clarísimos iluminaban un lugar de aquél suelo que compartían. El colchón abandonado a la tormenta del deseo,a la natural sed de los cuerpos, se asemejaba al abandono que ambos tenían en el interior de su alma: habían dejado pasar el tiempo, provocando sólo un hueco profundo, vacío total de esperanza, acostumbrados sólo a tener lo que se tenía, no desear querer más, no desear más que lo posible. Conformarse con la inutilidad del corazón.
Pero esa noche la vida les había dado una nueva oportunidad de cambiar de perspectiva.

Lo que aquel momento tangible le permitía ver, era sólo visible por la mitad. Pero suficiente como para escribir dos días después.

Ella se había dado cuenta que lo que en el amor era escribible, se volvía creación. Con el amontonadero de besos y lamidos, mordidas y sonrisas, se formó una cadena de excitación que nacía desde la espina dorsal del alma, hasta donde nacía el corazón -órgano y signo-, conformando una serie de incógnitas venideras, pero que llenaban al menos, temporalmente, la vacuidad de sus vidas. Su cuerpo era visible, recordable, pero únicamente por la posibilidad de creación del lenguaje. El cuerpo producía un lenguaje nuevo junto con el otro. Un nuevo alfabeto que se correspondía en un único momento -una soledad misma, casi idéntica- , dentro de la intimidad de ese suelo. Sólo allí el amor podía crear más deseos, sólo en ese único momento podían escribir.




jueves, 22 de marzo de 2012

Primer jueves de otoño

La infinitud del tiempo, no se puede percibir si no te beso.
El arte de amar no se prueba en soledad.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Feliz día de la poesía! Feliz otoño!




La poesía nos salva de esa sensación de ahogo, cuando las palabras quieren salir, pero salen lágrimas...

lunes, 19 de marzo de 2012

                           Amanecí más triste que nunca.

Mañana sin amor.
                               Sin el tuyo

martes, 13 de marzo de 2012

Naked as we came.




Recomiendo leer el texto, escuchando este hermoso tema de Iron and Wine, si no lo pueden escuchar desde acá, les aconsejo que lo busquen en Youtube. Para los que les gusta la música tipo Indie, les va a encantar.  Si les molesta la música de fondo del blog, busquen en el panel lateral derecho, donde está la ventanita con el reproductor de música, y simplemente presionen la tecla de stop o pausa, y problema solucionado! Espero que les guste...:)




Una de las cosas que más disfrutaba cuando estábamos juntos, era que sin decirnos palabras audibles, conversábamos con la piel. ¡Y vaya que nos entendíamos perfectamente! Yo me dejaba mirar, tocar, y observaba cómo sus pupilas agrandadas estaban fijas sobre mi cuerpo. Él se dejaba mirar, tocar y yo no me cansaba de observar cada curvatura de su espalda, ni las comisuras de su boca. Tenía una doble y simpática arruguita alrededor de su sonrisa...(siempre pensé que eso lo hacía adorable) Cuando queríamos decirnos algo, para evitar quebrar aquel momento de cristal, nos mirábamos fijo mutuamente. No sé si él habrá comprendido alguna de las palabras que no salían de mis labios, pero que yo estaba pensando con fuerza, aquello que quería que él "escuchara". Le hablaba a través de mis ojos. Él también hacía lo mismo, y lo que yo llegué a entender, no era traducible al lenguaje natural, era otra especie de gramática. Cuando no se trataba de estar acostados sobre el sillón o en la cama, o en uno de esos sitios donde se supone que uno se acomoda para descansar, (pero que sin embargo, termina resultando un sitio multifuncional, especialmente en el momento de arrojar objetos de diferente índole), también compartíamos una especie de código. Mientras uno hablaba de algo, el otro escuchaba y hacía preguntas oportunas que hacían de la charla, algo totalmente hermoso. Se disfrutaba la escena, los espacios para tomar aire o pausas, los silencios acompañados de gestos cómplices, los roces de manos que surgían por sorpresa, o no. Todo aquello era invaluable. Como sus besos o nuestros besos. ¿Cómo podría olvidar lo que sentí cuando me tomó por primera vez desde la espalda, y despegó sus labios tiernos, para plantarme un beso en la nuca?  No se puede olvidar absolutamente nada de lo que pasamos juntos, como un disco rayado que hemos escuchado miles de veces...así somos los dos. Completamente averiados para el mundo pero perfectos para el otro. No necesitaba nada más que una copa de vino y de su inigualable compañía en una noche de lluvia que presagiaba el otoño venidero, una noche como la de hoy... para tener la certeza que es lo que siempre anduve buscando...

viernes, 9 de marzo de 2012

Desvaríos







Desvarío nro.1 : - ¿Cómo puede ser que con el aire que sale de su boca se me acorte la respiración, y se me alargue la vida?







Desvarío nro.2: - Una especie de tormento sufren los labios, el instante previo al roce de los suyos. (Eso sucede cuando me mirás fijo, y no me besás) Deliro. Desespero...















Desvarío nro. 3- Susurra la piel cuando los labios juegan a ser caníbales. Me das de comer de mis propios labios.

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