martes, 8 de enero de 2013

Para terminar...

¿Cómo comenzar a decir ésto sin derramar una sola lágrima? ¿cómo derribaré mi orgullo, pintado de dignidad, y decirte que también extraño...? Pero no te. No te extraño a vos, extraño aquello que creí que era un cuento hecho por mí. Eras un sueño hecho realidad. Todavía recuerdo nuestras charlas, nuestras risas, nuestras peleas sin sentido, nuestros abrazos profundos como un lecho nupcial...eterno en la memoria. Es que ahí estarás para siempre, en mi memoria, junto con todo lo que armamos de a poquito. ¿Alguna vez te diste cuenta, con la profundidad que te amé? Miraba a tus ojos y me sentía completa; nada me faltaba. Nada. Caminábamos juntos por la peatonal, miraba a mi alrededor y todo giraba...no podía ver más que tu cara, tu cuerpo, tus gestos. Escuchaba sólo tu voz.
Te digo la verdad, en este mes, no tuve tiempo ni lugar para llorar...con tantas cosas para hacer, con todos los festejos que se aproximaban, con las personas que fueron entrando en mi vida. Nada me permitió llorar con ganas, con desesperación, con toda la tristeza del mundo. No tuve tiempo para hacer mi propio duelo de la situación...siento como si hubiera asistido a un entierro, y no haber tenido la posibilidad de derramar ni una sola lágrima. Tampoco quise. Tampoco quise, porque me obligué a mí misma a desterrarte para siempre de mis días. No de mi vida (eso es netamente imposible amor). 
Te imaginé caminando, haciendo tu propio camino, mirando sólo lo que querías mirar, abandonándome. Y mi orgullo (el de siempre) hizo que germinara en mí un intento de amnesia. Dejé de pensar en todo lo que conformabas para mí. Hice como que nada había sucedido, que no me habías dejado, que nunca nos habíamos amado.
Me armé con una coracita, y tomé el peso de dolor y la tristeza para dejarlo en algún terreno baldío.
¿Pero sabés qué amor? no te extraño para nada. Todavía me detengo a pensar en qué carajo me enamoró de vos, y fue eso simplemente: VOS. Vos me enamoraste con toda tu locura, con todo lo lindo que significabas para mí. Te amé de verdad, mi vida...Te amé así, con la locura que se tiene sólo en esta edad. Yo sé que nada será igual, después de vos. Lo sé porque no podría entregarme nuevamente de cuerpo y alma, como me dí con vos. Te quise tanto, nenito...te quise tanto que hice locuras por amor. Pero no extraño nada ya. Tus besos de cielo y caramelo, tus caricias de fuego y viento, todo eso que sólo vos me provocaste, quedó en el pasado, en esa historia que quisiste terminar...O dejar en suspenso. Pero este tiempo me ayudó a comprender muchas cosas que antes no veía. No hicimos mal en dejarnos ir...tenía que ser así. 
Ahora estoy dispuesta a seguir creciendo, como sea, pero a mi ritmo, con mis propias fuerzas, dejándote atrás de verdad. Volver a integrarme a mi vida y a mis deseos. 
Por mi parte, te agradezco cada beso, cada poesía, cada arrebato, cada palabra. Te agradezco por hacerme volar y por quererme, a tu manera. Con vos sólo aprendí. Pero después de todo, no sé hasta qué punto me hacías bien. Ahora no estoy mal, es más, tengo una especie de tranquilidad que se asemeja al vacío, pero que no me molesta. Sólo me hace pensar, y reír a la vez. Río porque no quiero llorar por algo que me llenó la vida. 
Sé algunas cosas que antes no sabía. Hablo de mí. De cosas que antes no comprendía. Sé que hay cosas que no quiero para mí. Sé que en un momento te quería en mi vida, a toda costa...Pero hoy ya no es así. Por mí, está bien que hayas decidido seguir viaje. Tal vez halles aquello que realmente te llene la vida, o no...

Gracias a Dios, no me arrepiento de nada...y como dice la canción que tanto escucho desde que te fuiste, de NTVG, "Nada fue en vano". 

Ya nada es igual, amor mío. Por eso ya no sirven los mensajes diciendo un "te extraño", que apareció quién sabe por qué...pero era necesario que te dijera algunas palabras, que nacieron porque, después de todos estos días, recién tuve ganas de pensar en tu risa...
Te amo igual, ya lo sabés...y te deseo lo mejor en tu vida. Nunca podría desearte lo contrario. Quiero que seas feliz con lo que elijas. Pero si nos dejamos, hagámoslo de verdad. Ya no tengo ganas de jugar a la Rayuela...ya tuvimos nuestro ciclo, y es hora de comenzar un nuevo juego. 
Si tengo algo más que agregar, y ahora no me sale...imagino que sabés que te daría un beso y te diría un "no me olvides" porque yo no lo voy a hacer. 
Con toda la sinceridad de mi mundo y del nuestro.
M.V.

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