miércoles, 25 de enero de 2012

Todo pasa, darling...

¿De qué sirve clavar las uñas en la espalda del presente, si cada paso que damos termina siendo un nuevo recuerdo fácil de olvidar?




Todo pasa de largo, el papelito que corría a la hoja desubicada a lo largo de la vereda; la araña confundida que recorría lo hondo del pecho, yendo como un río, hacia abajo, creyendo que iba a su pequeño y pegajoso nido. Todo pasa, las varas del reloj sin frenesí pero con constancia, van acariciando el plástico que les sirve de apoyo, de casita, y dejan una estela invisible. Todo pasa, el fresquito que amagó con quedarse por unos días, pero mentiroso, siguió de largo con el viento. En verano, el frío es un pasajero sin rumbo. 
Atonement (2007)
Todo pasa, darling. Las lágrimas de tu cara dejarán de caer, y lo que se llama tristeza será sólo un recuerdo que se empeñará en perpetuar su existencia, sólo eso. Todo pasa, mi vida, tus dolores no serán siempre iguales, vendrá la calma como después de la tempestad llega el respiro. Todo pasa, lo bueno se acaba, pero su esencia perdura en nuestras mentes y en nuestras almas, sí...sé que todavía creés en el alma. Aunque a veces soy muy débil y me dejo caer, todavía sé que mañana pensaré distinto, y si no es así, me queda el recuerdo de tu mirada, que fue real en algún no lejano lugar. 
Cuando te fuiste, el aire de la ciudad respiraba cansancio. Se acercaba el nuevo año, y todo atinaba a terminar. Como vos. Viajaste sin rumbo por un par de días, y llegaste a la cima de la montaña a contemplar el firmamento para poder verme más de lejos. A lo lejos, me dijiste que me llevabas con vos, y te creo, todavía. Sé que estoy con vos, de alguna forma desconocida por mí, pero sé que es así porque sueño que caminamos juntos. Y no hay lugar para las despedidas. Estoy acostumbrada a tener despedidas sin previo aviso, hablo de esas despedidas que te gustaría haberlas grabado de alguna forma. Cuando ya es tarde y descubrimos que ése había sido el adiós final, reconstruimos con lo que nos alcanza, con las migajas del momento, cada detalle menor, cada gesto que lo marcó todo. Así te despediste de mí, sin avisarme que era para siempre. No sé por qué la gente que quiero siempre hace conmigo eso. Desde que caí en la cuenta de ese verdad sin revelar, me despido como si fuera la última vez de todas las despedidas...porque todo pasa. Las sonrisas y los momentos felices también se van sin avisar. ¿Por qué te fuiste sin decirme?
Tengo miedo de olvidarte con el tiempo, como pasa con todo. Aunque sé en el fondo de mi alma, que todo lo que pasó quedó grabado para siempre en donde no existen los adioses.

viernes, 20 de enero de 2012

Piel y lejanía

dejamos piel sobre la mesa
y el sol que traías en la cara
quedó dibujado sobre mi cuerpo
y es que nos hacía falta un poco de contacto
calor y sal, viento y marea
que llegaba desde el fondo de nuestros huesos quemados 
por la distancia. 
necesitábamos un par de besos que veíamos 
caminar y nadar en el mar.
la distancia que nos impedía hablar hizo
que tu piel y la mía, hoy
escribieran una nueva canción.
ahora sé que no puedo estar sin tus ojos negros mirándome
como si no me conocieran. 
pero nunca se olvida el sabor de un beso o el roce de los dedos en la espalda
ahora dorada por el sol,
la distancia logró que
en esta tarde te volvíera a encontrar.



jueves, 19 de enero de 2012

Recuerda

Hay un momento de la noche que se encarga de traer a mi mente alguna ausencia disfrazada. El tiempo no alcanza a detenerse, pero el rostro que se acerca, disimula la distancia y un atisbo de tristeza va rozando el corazón, y tiñe la hora con el color del mar.
El recuerdo que tengo en mí hace que el calor siga intacto cuando tengo frío con la poesía, las palabras que llego a leer en mi cuaderno, escritas por un fantasma, dicen un código que inconscientemente puedo descifrar. A veces quisiera pensar que todo había sido una maldita casualidad, un error de los agentes del destino..., pero sé que todo fue así porque ahora no sería el intento de mitad que sabés que te completa.
Quizás hubo un momento en la historia en que fuimos tan rápido que no supimos frenar, y caímos al abismo temerarios de todo, dejando de lado la inocencia y la cobardía. Por un momento de los tantos que supimos tener, perdí la cordura. Pero la sinceridad que nos dimos nos hizo más estúpidos, y jugamos con fuego sin llegarnos a quemar. Siempre estuvo presente la certeza del error en que nos habíamos metido, pero fuimos ingenuos creyendo que algo iba a hacernos cambiar de idea.
Hoy, a tanto tiempo sin saber nada de vos, recuerdo que en otro momento de mi vida quería verte a toda costa. Pero esta noche, en que te traigo para que me acompañes, mientras escribo algunas palabritas más ( que lo único que logran es subrayar todo lo que ya se había dicho) te envío a través del viento que se aproxima con la tormenta, un papelito que dice que fuiste todo lo que ninguna otra persona hasta el momento logró hacer conmigo: perderme y alejarme de lo que siempre fui, moviste mi mundo, mi base, me hiciste conocer otra parte de mí. Y no fue precisamente mi parte buena, pero ahondaste por todo mi ser con cada una de tus palabras, que se plasmaron en mi alma. Todo quedó en nuestros cuerpos y te llevo con mi sombra a todos lados. Mi otra parte te tomó para siempre.





Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,

no solamente en que lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en los ojos brillaban claramente
y temblaban en la voz -y que hizo
vanos algún obstáculo del destino.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado,
casi parece como si hubieras satisfecho
esos deseos: Cómo ardían, recuerda,
en los ojos que te contemplaban, cómo
temblaron por ti, en la voz. Recuerda, cuerpo...

 Konstantino Kavafis (1917)

...

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