domingo, 29 de julio de 2012

Limpiaste mi cielo



"Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos[...] "
-Fragmento  de Te quiero a las diez de la mañana, Jaime Sabines.


Tu modo de amarme es como una mano 
que pasa dentro del alma para acariciar 
esa parte que quiere esconderse,
 que sabe y busca esconderse, 
que necesita no verse.

Fijate que el no querer verse como uno es,
 a veces cuesta demasiado, 
 cuando hallamos esa otra parte del mundo
 que nos acoge con su amor,
 como por ejemplo vos, para mí
sos un mundo que contemplo fuera de mi 
que penetra por mis poros,
alienándose y fundiéndose
como una combinación de materias opuestas.

Tenés que darte cuenta
 todo lo que hiciste conmigo no tiene argumento,
 surgió como por arte de magia...

¡qué lindo si te ponés a pensar! 
que por arte, de cualquier tipo 
nos hayamos encontrado...
por arte por magia                             por convicción. 
Porque así quisimos escribirlo... 
acaso como una especie de poema olvidado,
 nos volvimos a leer por las páginas de la vida.

Tu modo de amarme es parecido a unos ojos
buscando desconsoladamente aquel refugio del cuerpo
 donde habita un órgano (al que se le llama corazón)
 ¡Con qué facilidad mi cuerpo se deja mirar por tus ojos!

Con vos comprendo cosas nuevas sobre mí misma,
 me encuentro,
 me alejo,
 me voy construyendo
me hacés de nuevo, una mejor versión de mí, 
que no esperaba.

Sentir tu amor es como sentir el viento en la cara,
 un fuerte viento, no uno cualquiera.
 Uno de los que golpean la ventana a medianoche,
 uno de los que limpian el cielo repleto de nubes de lluvia.


Vos limpiaste mi cielo. 

Amo poder amarte así,
 con una locura que no se explica, contradictoriamente: 
darte de mí, todo lo que no tenés, 
recibir de vos, lo que no encuentro en mí.



domingo, 22 de julio de 2012

Domingo

Abandonar significa un atajo, no una salida.
Significa derivar el sentimiento de angustia a un vacío inconcluso, una especie de tarde de domingo tildada.




lunes, 16 de julio de 2012

Enamorarse...y no

Cuando uno se enamora las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido la desdicha se llena de milagros el miedo se convierte en osadía y la muerte no sale de su cueva enamorarse es un presagio gratis una ventana abierta al árbol nuevo una proeza de los sentimientos una bonanza casi insoportable y un ejercicio contra el infortunio por el contrario desenamorarse es ver el cuerpo como es y no como la otra mirada lo inventaba es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza en el espejo
Mario Benedetti
Ojalá ese sentimiento, nunca se nos aparte...

lunes, 2 de julio de 2012

Llegar al beso



Le gustaba su boca porque le hacía olvidar los momentos fugaces que ya se habían perdido con el tiempo. Besar su boca le daba la certeza de que la felicidad se podía tocar, como en una especie de sueño tangible, tocar su cuerpo con el suyo, mirar el vértice de su sonrisa, sus arruguitas al costado del ojo..sentía que a su lado, la vida era más simple y ligera...
Habían pasado muchos años desde el primer momento en que su alma estaba confundida por una inquietud. Ese amor había germinado en su mente y su corazón, como un extranjero sin nada más que perder, que su propia vida. Cada noche pensaba en las cosas simples de sus días, los amigos, la familia, el futuro incierto, las ganas de vivir...Y siempre terminaba con el mismo pensamiento: "qué sería si..." 
Pero nadie le preguntó cuándo estaría preparada para enfrentar ese miedo. 
Detrás de la puerta, todo lo que había planificado, se había disuelto en el tiempo de las cosas. Se preguntaba si acaso era su vida una farsa, o simplemente nada era hipotetizable. La vida era una caja de recuerdos y bolas de vidrio frágiles como los sentimientos. 
Cuando se detuvo a pensar en todo lo que habían vivido entre los dos...una especie de herida genética le hacía arder la memoria. Todo lo que había construido se terminó convirtiendo en otra cosa, algo viejo y perecedero...como la mayoría de las cosas. Pero ese miedo que la acompañó desde que la infancia (alegre máscara que tiene la realidad), había mutado, y seguía a su lado. Como una cadena de hierro fantasmal, se había apoderado de su corazón, y ya no había más espacio que el presente y el imaginable. Pero cuando medía los sueños que había tenido unos años atrás y los que habían empezado a nacer en su alma, una felicidad que nacía desde el fondo de sus pensamientos, se apoderaba e invadía toda su vida. Nunca había creído tanto en los sueños posibles, como en este momento. Nunca se había sentido tan dichosa y niña como cuando estaba a su lado. Su boca, desde el comienzo, había afectado todo: desde allí salieron las primeras palabras, desde allí llegaron al beso...

...

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